Reforma integral con redistribución total de una vivienda de los años 60. Con colores neutros y materiales cálidos, se diseña un hogar donde se respira paz y tranquilidad.
En este proyecto se prescindió de todos los tabiques existentes para redistribuir la vivienda con la única limitación de respetar la posición de las zonas húmedas para simplificar las instalaciones.
Se hicieron varias propuestas y al final se optó por la distribución con la zona de día en forma de L con el comedor como bisagra entre cocina y salón. Se dejó el pilar visto donde iba a ir una barra de desayuno que de momento no se ha colocado, dejando el pilar exento como separador entre zona de día y de noche
La estructura estaba muy marcada en la vivienda, ya que los pilares y bigas descolgaban respecto la divisorias. Por eso en el proyecto hay en zonas donde se escondieron para el paso de instalaciones y en otras se potenció la geometría como en el pilar visto o con la iluminación indirecta en la sala de estar.
La zona de noche tiene dos habitaciones, una de ellas en suite. El baño existente se dividió en dos, para dar servicio a las visitas y a la otra habitación, que por el momento se usa de despacho.
Se decidió repicar el yeso del pilar y dejar la textura del hormigón visto como un elemento decorativo más de la sala de estar.
La vivienda no dispone de televisor. Se dejó la previsión para su instalación en el futuro y se colocó un proyector con todas las instalaciones preparadas para conectarlo a un ordenador y poder ver directamente el streaming proyectado a una pared especialmente alisada.
El balcón, que antiguamente formaba parte de una habitación, con la nueva distribución extiende la zona de día y hace que la sala de estar saque la cabeza hacia el exterior.
La segunda habitación, vinculada al balcón, se convierte en una habitación comodín, que sirve tanto para el teletrabajo como para recibir visitas.