Ubicación
Sant Just Desvern
Superficie
145 m2
Fecha
Noviembre 2018
Constructora
Fotografía
Guillem Ros Studio
Etiquetas
Rehabilitar no significa borrar lo anterior, sino encontrar una nueva forma de habitarlo.
LC34 transforma dos viviendas fragmentadas dentro de un edificio histórico de Sant Just Desvern en una única casa. La intervención modifica y refuerza la estructura, crea nuevos forjados y utiliza la nueva escalera para conectar plantas, estancias y diferentes momentos constructivos. Lo existente y lo nuevo permanecen visibles: madera, ladrillo, acero, vidrio y cerámica construyen una vivienda contemporánea sin borrar las huellas del edificio.
Abrir la casa sin borrar su historia
La reforma recupera la continuidad entre sala, comedor y cocina mediante nuevas aperturas en los gruesos muros existentes y cerramientos ligeros de acero y vidrio. En lugar de convertir la planta baja en un único espacio indiferenciado, cada estancia mantiene su identidad mientras las visuales, la luz y los recorridos atraviesan la vivienda.
— Conectar los espacios no significaba eliminar sus límites, sino hacerlos más permeables.
Una cocina contemporánea construida con materiales honestos
La cocina introduce el lenguaje material de la intervención: madera natural, acero, hormigón y revoltón cerámico. La gran isla organiza el trabajo y la vida cotidiana mientras los nuevos elementos se integran con una estructura que permanece deliberadamente visible.
El proyecto no intenta reproducir una cocina antigua. Utiliza materiales vinculados a la construcción tradicional y los reinterpreta desde una forma de vivir contemporánea.
— Lo nuevo se reconoce como nuevo, pero pertenece a la misma casa.
Un aseo escondido bajo la escalera
El espacio residual bajo la nueva escalera se convierte en un pequeño aseo de planta baja. Su acceso queda integrado en una estantería-puerta, de manera que cuando permanece cerrada desaparece dentro de la composición del comedor.
En el interior, un antiguo hueco del grueso muro existente permite encajar el lavabo y la grifería empotrada. Una intervención pequeña que resume una idea importante de la rehabilitación: aprovechar la preexistencia antes que añadir superficie innecesaria.
— Cada metro cuadrado puede formar parte de la arquitectura.
La escalera como columna vertebral de la rehabilitación
La unión de las dos viviendas obligaba a resolver plantas situadas a diferentes cotas. La nueva escalera deja de ser simplemente un elemento de circulación y se convierte en la pieza que recompone la sección completa de la casa.
Una estructura ligera de acero y peldaños de madera conecta la planta baja, abre las habitaciones de planta primera y continúa hasta el bajo cubierta. Al liberar la contrahuella y reducir visualmente su estructura, la escalera permite que luz y espacio circulen entre niveles.
— La casa se organiza en planta, pero se entiende realmente en sección.
Una planta privada integrada en la estructura existente
En la planta de dormitorios, la intervención se vuelve más contenida. Los baños concentran instalaciones y revestimientos mientras que en las habitaciones la estructura existente vuelve a quedar a la vista.
Esta estrategia permite mantener la lectura del edificio histórico incluso en los espacios más privados, sin renunciar al confort que requiere una vivienda contemporánea.
— La rehabilitación cambia de intensidad, pero mantiene el mismo lenguaje en toda la casa.
Recuperar el edificio para volver a habitarlo
El recorrido termina bajo la cubierta, en una estancia abierta y tranquila donde la estructura vuelve a definir por completo el espacio. Después de atravesar la casa desde la planta baja hasta este último nivel, se entiende la verdadera dimensión de la rehabilitación: no se trataba únicamente de renovar acabados, sino de unir dos viviendas, rehacer parte de su estructura y devolver coherencia a un edificio transformado durante siglos.
— Conservar no significa congelar un edificio. Significa permitir que pueda seguir evolucionando.
