Cliente
Sara y Xavi
Ubicación
Vilobí del Penedès
Superficie
189 m2
Arquitecto técnico
Cálculo estructural
Constructora
Estructura
Fotografía
Guillem Ros Studio
Etiquetas
Una casa prefabricada no es una forma de casa. Es una forma de construirla.
MJ5 es una casa prefabricada a medida de entramado ligero de madera en Vilobí del Penedès, diseñada para adaptarse tanto a una parcela con una fuerte pendiente como a la forma de vivir de sus propietarios. La vivienda se sitúa en la cota más alta permitida para aprovechar las vistas y permitir la evacuación de las aguas residuales por gravedad, mientras la piscina ocupa un nivel inferior del terreno.
Su cubierta inclinada de teja, sus aleros y su lenguaje doméstico demuestran que una casa prefabricada no tiene por qué responder a una estética cúbica ni a un modelo de catálogo. El sistema constructivo se adapta a la arquitectura, al lugar y a las personas que van a habitarla.
Una casa prefabricada que no parece prefabricada
Construir mediante entramado ligero de madera no determina la forma que debe tener una vivienda. El proyecto no parte de un modelo predeterminado que se coloca sobre una parcela, sino que se diseña específicamente para sus propietarios, el terreno, las vistas y el entorno.
Por eso la casa adopta una cubierta inclinada de teja, aleros y una volumetría de lenguaje tradicional reinterpretado desde una arquitectura contemporánea, alejándose de la imagen cúbica que muchas veces asociamos a una vivienda prefabricada.
La prefabricación aporta precisión, eficiencia y control del proceso constructivo, pero no limita la libertad del proyecto.
— No adaptamos a la familia a una casa prefabricada. Adaptamos la construcción prefabricada a la casa que necesitaba la familia.
Adaptarse a la pendiente desde los cimientos
La parcela tenía una fuerte pendiente y un terreno expansivo. Esto significa que el suelo se hincha cuando se humedece y se contrae cuando se seca. Estos pequeños movimientos del terreno, repetidos con el tiempo, podrían acabar trasladándose a los cimientos y provocar movimientos en la vivienda.
Por este motivo no podíamos apoyar la casa simplemente cerca de la superficie. Fue necesario llevar la cimentación hasta una profundidad aproximada de 3 metros, por debajo de la zona del terreno afectada por estos cambios de humedad, donde el suelo mantiene un comportamiento mucho más estable.
Para conseguirlo se realizaron pozos de cimentación que permitieron transmitir el peso de la vivienda hasta esa zona estable. La combinación de esta profundidad de cimentación con la fuerte pendiente hace que, bajo una parte de la casa, quede prácticamente el volumen de un sótano, aunque desde el exterior apenas se perciba.
Además, situar la vivienda en la cota más alta permitida no respondía únicamente a las vistas: también permitía evacuar las aguas residuales por gravedad y evitar la necesidad de bombeo, mientras la piscina se adapta al terreno ocupando una plataforma inferior.
— La pendiente y el terreno no fueron algo que resolver después: determinaron dónde debía apoyarse la casa y cómo debía relacionarse con la parcela.
Dos fachadas, dos maneras de relacionarse con el entorno
La orientación y las condiciones de cada lado de la parcela hacen que las fachadas tengan comportamientos muy diferentes.
Hacia el noreste y la calle, la casa se muestra más cerrada y contenida. Los huecos son más controlados para ganar privacidad frente al acceso y proteger los espacios interiores.
En cambio, la fachada sureste se abre completamente hacia el paisaje. Aquí se concentran los grandes ventanales de la zona de día y el porche, aprovechando tanto las vistas como una orientación especialmente favorable para el comportamiento de la vivienda a lo largo del año.
Durante el invierno, cuando el sol está más bajo, sus rayos pueden penetrar bajo el porche y entrar en la vivienda, aportando luz y calor. En verano, cuando el sol está mucho más alto, la profundidad de la cubierta genera sombra y protege los grandes ventanales de una radiación directa excesiva.
— Cerrarse donde necesitamos privacidad y abrirse donde encontramos sol, paisaje y vistas.
Un porche que es una habitación más
La zona de día se abre completamente hacia un gran porche longitudinal orientado al paisaje. Más que una terraza, el porche funciona como una estancia exterior: un espacio cubierto que prolonga salón, comedor y cocina y permite trasladar al exterior buena parte de la vida cotidiana.
La estructura del porche enmarca las vistas del Penedès, convirtiendo el paisaje en el fondo permanente de la vivienda. Su profundidad proporciona protección frente al sol y permite organizar diferentes usos a lo largo de toda la fachada.
El porche combina espacios para comer, descansar y contemplar el paisaje, manteniendo siempre una conexión directa con el interior.
No es un elemento añadido a la casa una vez resuelta la distribución. Forma parte de la propia estrategia arquitectónica, de su orientación y de su funcionamiento durante todo el año.
— Un espacio cubierto que funciona como prolongación de la zona de día y convierte las vistas en parte de la casa.
Una zona de día construida alrededor del paisaje
Salón, comedor y cocina forman un único espacio continuo cuya altura interior sigue la inclinación de la cubierta. Las vigas de madera acompañan esta geometría y aportan escala y calidez a la estancia principal de la vivienda.
Toda la zona de día se orienta hacia el lado abierto de la parcela. Los grandes ventanales no terminan simplemente en la fachada: continúan visualmente hacia el porche, el jardín, la piscina situada en una cota inferior y, finalmente, hacia el paisaje del Penedès.
La casa se sitúa arriba precisamente para conseguir esta relación. Desde los espacios que se utilizan cada día, las vistas pasan a formar parte permanente del interior.
— La estructura del porche enmarca las vistas del Penedès y las convierte en parte de la arquitectura interior.
Ver entrevista del proyecto
Una casa pensada para diferentes momentos de la familia
El programa responde a una pareja con hijos adolescentes y busca combinar convivencia e independencia.
Toda la vida cotidiana de los propietarios puede desarrollarse en la planta baja, donde se sitúan la zona de día, la suite y también una habitación de invitados. Esto permite que, con el paso de los años, la vivienda pueda seguir funcionando prácticamente en una sola planta.
La planta superior se plantea, en cambio, casi como un pequeño apartamento para los hijos: dos dormitorios, un baño compartido y una zona común propia donde estudiar, leer, jugar o simplemente estar.
De esta manera, padres e hijos pueden compartir una misma vivienda manteniendo espacios con diferentes grados de privacidad e independencia.
— Compartir una casa no significa tener que compartir todos sus espacios.
Madera para una casa saludable y eficiente
El entramado ligero de madera permite construir una vivienda con una envolvente de altas prestaciones, un elevado nivel de aislamiento y un gran control sobre su ejecución.
Pero en MJ5 la eficiencia no se entiende únicamente como una cuestión de instalaciones. Empieza mucho antes: en la implantación sobre la parcela, en la orientación de las fachadas, en la entrada del sol de invierno, en la protección frente al sol de verano y en la relación entre interior y exterior.
El resultado es una casa saludable, eficiente y prefabricada a medida, diseñada específicamente para las personas que la habitan y para el lugar en el que se construye.
— La eficiencia no debería determinar cómo se ve una casa, sino cómo se siente vivir dentro de ella.
