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La estructura deja de ser un límite para convertirse en la herramienta que conecta todo el local.
La reforma del Collonut transforma un local estrecho y profundo mediante dos intervenciones estructurales que conectan la sala con la terraza y recuperan el espacio posterior como comedor cubierto. Una arquitectura que combina materiales existentes, madera vista y soluciones diseñadas para formar parte de la identidad del bar.
Una reforma que transforma cómo se recorre y se vive el local
La reforma del Collonut en Badalona parte de un local muy profundo en el que interior, terraza y espacios posteriores funcionaban como ámbitos prácticamente independientes. El proyecto utiliza la propia arquitectura para cambiar esta situación: abrir, conectar y recuperar espacios que hasta entonces tenían un papel secundario.
La intervención estructural permitió crear una gran apertura entre la sala y la terraza y transformar el antiguo espacio situado al fondo del patio en una nueva zona de comedor cubierta, manteniendo su cubierta original. A esta operación se suma la apertura del forjado para incorporar un suelo de vidrio desde el que pueden verse los depósitos de cerveza situados en el sótano.
Más que imponer una nueva imagen, la reforma recupera el carácter del local: ladrillo, madera, estructura, instalaciones vistas y materiales sencillos construyen un espacio reconocible y coherente con la identidad de Collonut.
— La estructura deja de ser un límite para convertirse en la herramienta que conecta todo el local.
Dos aperturas que cambian todo el proyecto
La principal transformación del local es estructural. Una gran apertura conecta la sala interior con la terraza y una segunda intervención recupera el antiguo espacio situado al fondo del patio, manteniendo su cubierta para convertirlo en un nuevo comedor.
La terraza deja así de ser un espacio intermedio y pasa a convertirse en el elemento que articula las distintas zonas del bar. Interior, exterior y comedor posterior se perciben ahora como una secuencia continua.
— El patio deja de separar espacios para convertirse en el lugar que los une.
Recuperar antes que ocultar
En lugar de revestir completamente el local, la reforma recupera parte de aquello que ya existía. Las paredes se decapan para volver a mostrar el ladrillo y las irregularidades acumuladas con el tiempo, mientras que en el comedor posterior se conserva la estructura de madera y el entrevigado de la cubierta.
Las nuevas carpinterías y elementos de mobiliario utilizan madera vista, combinada con acero galvanizado, instalaciones aparentes y una iluminación deliberadamente sencilla.
El resultado no busca una apariencia perfectamente uniforme. Lo nuevo se reconoce como nuevo y lo existente conserva sus marcas, generando una imagen informal y directa vinculada a la personalidad del propio bar.
— Conservar las imperfecciones también puede ser una decisión de proyecto.
Mostrar lo que normalmente se esconde
La intervención llega también al forjado. En la zona próxima al acceso se realiza una nueva apertura que se cierra mediante un pavimento de vidrio transitable.
Debajo se encuentran dos grandes depósitos de cerveza situados en el sótano. En lugar de esconder una parte técnica del funcionamiento del bar, el proyecto la incorpora a la experiencia del cliente.
El suelo se convierte así en una pequeña ventana hacia otra planta y en uno de los elementos más reconocibles del local: una solución arquitectónica que combina intervención estructural, funcionalidad e identidad.
— La arquitectura convierte una instalación técnica en parte de la experiencia del espacio.
